domingo, 9 de marzo de 2008

6 DE MARZO, DOLOR AL DESCUBIERTO.

La sociedad civil colombiana en los últimos meses, de una manera masiva, se ha mostrado más solidaria con las victimas de nuestro conflicto armado, planteándole a los distintos sectores del País, dos manifestaciones de rechazo a las distintas formas de violencia.

La primera de estas manifestaciones realizada el 4 de Febrero de 2008 contra las FARC conto con la participación de los distintos partidos políticos, la iglesia, un despliegue publicitario extraordinario brindado por los medios de comunicación y la importante participación de los jefes de los entes territoriales, que conllevo, indiscutiblemente, a la afortunada asistencia de millones de colombianos y colombianas en diversas ciudades del mundo. La segunda, realizada el 6 de Marzo de 2008 contra las AUC y el Terrorismo de Estado, no tan publicitada, no tan apoyada, logro congregar de todas maneras a un importante número de colombianos al interior del País y en el exterior.

El Cesar no fue la excepción, la marcha del 4 de Febrero fue algo descomunal, los cesarences fueron enfáticos en su rechazo a las FARC, pero la del 6 de marzo fue pobre, no conto con apoyo gubernamental como la del 4 de Febrero, la Iglesia fue ajena a su organización, solo uno o dos día antes la Gobernación decidió meterle la mano y mostrar algo, más lo importante fue que las familias de las victimas de las AUC y del Terrorismo de Estado encontraron un escenario para mostrarle al Mundo, a Colombia y al Cesar que sí existen, que son reales, de carne y hueso, que sus victimas también deben dolernos, que no podemos ser ajenos o complacientes con su situación.

Lastima la baja concurrencia a la manifestación del 6 de Marzo, pero que podía esperarse con tampoco apoyo y convocatoria, de todas maneras se logro mucho, ya que se rompió el temor de los familiares a manifestar públicamente su dolor.

Lastima la no asistencia del Defensor del Pueblo y del Personero de Valledupar, quienes debían estar en primera fila, no solo en la manifestación, si no en la organización, porque les correspondía como promotores de derechos humanos, estar atentos y solidarios con quienes el 6 de marzo en nuestra localidad, expresaban rechazo a las torturas, desaparecimientos forzados y muertes selectivas.

Lastima la posición del Señor Alcalde de Valledupar, quien durante el largo lapso de tiempo en que los familiares de las victimas expresaban su dolor, se dedicó a su celular, parecía estar jugando o como si su aparato telefónico fuera más importante que el clamor de seres humanos, bueno, tal vez no tiene la culpa, tal vez es solo el reflejo de nuestra sociedad, que prefiere taparse los ojos y mirar hacia otro lado.

Nos compete a los colombianos seguir expresándonos, marchando, orando, cantando. No podemos caer de nuevo en la complacencia o en la indiferencia, ambas son igual de perjudiciales.

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